Nuestro Manifiesto
Nuestro propósito
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Antes de los 5 años, un niñ@ promedio tiene 1500 imágenes en el espacio digital. Sus vidas están inmortalizadas sin ni siquiera su conocimiento. Es una forma de exposición que, si no se controla, puede marcar de por vida la identidad, seguridad y autoestima de un niño. Entonces, ¿cómo podemos proteger a nuestros hijos cuando realizamos publicaciones?
Bienestar Digital
Mundo Digital
Octubre 30, 2025
Marcela Momberg
Educadora Digital y especialista en Convivencia Digital

Desde que era pequeña y de eso hace ya varios años, mis viejos coleccionaban un álbum de imágenes, las que compartían con mis abuelos, tíos y una larga fila de parientes.
Eran divertidas, la primera nieta, el centro del universo para mis abuelos. Hace unos días me reencontré con ese álbum y los recuerdos afloraron en mi mente, llenándome de emoción y alegría.
¿Quién podría juzgar la necesidad de inmortalizar momentos que emocionan y conectan?
Pero la sociedad cambió de piel, Internet y luego las redes sociales tocaron las puertas de nuestros hogares y nos invadieron.
Estratégicamente diseñadas no sólo para capturar la atención, sino que también para ser habitadas.
Crearían que antes de los 5 años, un niñ@ promedio tiene 1500 imágenes en el espacio digital. Sus vidas están inmortalizadas sin poder eliminar ninguna, sin ni siquiera el conocimiento de los afectados. Es el denominado “Sharenting” una combinación de las palabras inglesas share (compartir) y parenting (paternidad) y que causa profundo impacto en nuestra sociedad.
Primero una exposición permanente, en todo momento, nada es privado, todo se hace público. Pareciera ser que, sin una imagen en redes, no existe.
Segundo se normaliza la falta de privacidad, de lo que es de la familia para convertir las redes sociales en verdaderos diarios de vida, donde hay una débil línea entre lo que es verdadero de lo que es real.
Tercero la identidad personal se condiciona y se desarrolla en torno a la aceptación de los demás, de los likes que sumo, de las veces que fue compartida mi imagen, lo que es una profunda presión sobre seres humanos que deben equivocarse, crecer, aceptarse, desarrollarse sin temor a la crítica, a la burla, a la exposición
Piensa como si fuera para siempre
Antes de subir una imagen, pregúntate si estarías cómodo con que esa foto siga visible cuando tu hijo tenga 20 años. Si la respuesta es no, guárdala en privado.
El consentimiento es un derecho, no un favor
Involucra a quienes compartirás en redes sociales. Pregunta: “¿Quieres que comparta esta foto?” y respeta su respuesta.
Crea un círculo seguro
Si quieres compartir, hazlo en grupos cerrados y con personas de absoluta confianza. Ajusta la privacidad y evita incluir datos que permitan identificar ubicación, colegio o rutinas.
El sharenting no es un problema menor. Es una forma de exposición que, si no se controla, puede marcar de por vida la identidad, seguridad y autoestima de un niño. Proteger su intimidad no significa privarse de guardar recuerdos, sino decidir conscientemente qué se comparte y qué se resguarda. En la era de la sobreexposición, la frase “no me publiques” puede ser la mayor muestra de amor y respeto que un padre puede dar.
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BIBLIOGRAFÍA

Docente, conferencista y autora de Huérfano Digital y Educando a futuros líderes. Con amplia experiencia trabajando con madres, padres y comunidades educativas en Chile y Latinoamérica, se ha especializado en ciudadanía digital y prevención de vicios digitales , acompañando a familias y colegios desde el uso ético y crítico, creando estrategias pedagógicas que unen familias y comunidades educativas Lidera estrategias de prevención frente al Impacto de la #IA